Buenas perspectivas internacionales de futuro

//Buenas perspectivas internacionales de futuro

Buenas perspectivas internacionales de futuro

Buenas perspectivas internacionales de futuro

Una vez superado el umbral de la reforma y conocidas las nuevas condiciones retributivas a las centrales termosolares –que dejan muy afectadas las rentabilidades reales de las inversiones, así como los índices de cobertura del servicio de la deuda–, toca esmerarse, aún más si cabe, en optimizar la operación y negociar, en algunos casos, fórmulas que permitan aliviar las tensiones de tesorería que se han visto agravadas por el desfase temporal de la cobertura de las liquidaciones producido hasta la fecha.

Las buenas noticias para nuestro sector nos vienen del exterior.

Por una parte, hace tan solo unos días, la Agencia Internacional de la Energía ha publicado el Roadmap para el sector termosolar con el horizonte 2050, en el que prevé que, aunque la instalación de las centrales termosolares se está produciendo a un menor ritmo de lo esperado en estos últimos años, alcanzará una contribución a la generación eléctrica mundial de un 11% en 2050, gracias a sus características diferenciales de gestionabilidad, capacidad de almacenamiento y estabilidad de red, junto con la reducción de costes que ya está teniendo lugar.

La energía eléctrica que generarían las centrales termosolares, de acuerdo a estas recientes previsiones de la AIE, serían superiores a 4.000 TWh anuales, con una potencia instalada de más de 1.000 GW, es decir, unas 500 veces la potencia actualmente instalada en nuestro país. Este mercado mundial para los próximos 30 años representaría, aproximadamente, unos 5 billones de euros a los precios actuales.

Resulta claro que la rápida penetración que las renovables ‘fluyentes’ han tenido en los países industrializados, como ha sido el caso en nuestro país u otros de nuestro entorno (por ejemplo Alemania e Italia), ha sido posible gracias a la notable capacidad de respaldo en los respectivos sistemas. Pero este no será el caso en países en rápido crecimiento que tengan que duplicar su capacidad instalada en los próximos años y que necesiten el doble de su demanda actual a todas las horas, también a las 10 de la noche. Las renovables ‘fluyentes’ necesitarían una inversión complementaria en ciclos combinados para cubrir esa necesidad y su funcionamiento estaría muy limitado el resto del día. Por ello, tanto la inversión inicial de los dos sistemas –renovable y convencional– como los costes elevados de funcionamiento de los ciclos trabajando pocas horas, sitúan ya hoy a la termosolar como la opción más atractiva.

Por ello, la AIE prevé que las centrales termosolares serán la tecnología mayoritaria de generación en África y Oriente Medio, y estará a un nivel parecido a la fotovoltaica en Estados Unidos e India.

En los países de nuestro entorno, el valor añadido de la termosolar va a empezar a apreciarse a medida que se vayan cerrando por obsolescencia y limitación de emisiones las centrales nucleares, las térmicas de carbón e, incluso, algunos ciclos combinados, cuyas horas de funcionamiento estén muy por debajo de las previstas en sus planes de negocio.

La otra buena noticia es el nivel de precios al que varios consorcios han ofertado las nuevas centrales de 200 MW de canal parabólico y de 150 MW de torre en el concurso de Marruecos, que ya sitúan los PPAs solicitados por los promotores en 12 c€/kWh, muy cercano a la competitividad directa con centrales convencionales.

Las futuras interconexiones en Europa y la racionalidad de los mecanismos de cooperación previstos en la Directiva de Renovables, podrían facilitar la construcción de una nueva generación de centrales termosolares en España para 2020.

Por ello, confiamos en que nuestro país no pierda esta oportunidad tecnológica histórica y que se acierte en fórmulas de apoyo que permitan mantener la actual posición de liderazgo de nuestras empresas en esta tecnología.

2016-12-27T13:54:15+00:00 5, mayo, 2015|