La región cerró 2019 con 1.075 megavatios de potencia solar fotovoltaica conectados a la red y ha cerrado 2020 con 2.569. Además, tiene actualmente en construcción 2.327 megas más, en 27 instalaciones, y está tramitando otros 144 proyectos fotovoltaicos (por valor de otros 5.100 megavatios). Por otro lado, en lo que llevamos de 2021 se han autorizado 444 instalaciones de autoconsumo, un 14% más que el año pasado, 2020, el Año del Covid.

Todos esos datos y muchos más recoge el Balance Eléctrico de Extremadura 2020, que ha publicado la Consejería para la Transición Ecológica (Junta de Extremadura). La región generó el año pasado 21.354 gigavatios hora (GWh), un punto y medio más que en 2019, y redujo su demanda, hasta dejarla en los 4.951 GWh (-0,3 %). Los 4.900 gigas hora generados en 2020 representan el 1,98% de la demanda nacional. Según el Balance Eléctrico 2020, la potencia total instalada en Extremadura alcanzó los 7.806 megavatios, un 23,67% más que en 2019, debido a la instalación de 1.494 megas fotovoltaicos (FV). Más allá de ese enorme crecimiento (+23,6%), otro dato destaca sobremanera en el Balance extremeño: el superávit eléctrico que muestra la región, que produjo un 413,3% su demanda, lo que ha supuesto que la comunidad autónoma que preside Guillermo Fernández Vara haya exportado el 76,81% de su producción eléctrica. [Abajo, a la derecha “cuadro resumen” con los datos clave del ejercicio, expresados en gigavatios hora (GWh) y megavatios hora (MWh)].

La principal fuente de electricidad en la región es el uranio: los dos reactores nucleares que operan en Almaraz produjeron tres de cada cuatro kilovatios hora extremeños (74,1% del total). No obstante, las energías renovables solas podrían abastecer la demanda regional toda. Según los datos contenidos en el Balance, “la generación de energía eléctrica renovable supuso en 2020 un 121,49% de la demanda regional y solo con energía solar, tanto fotovoltaica como termosolar, la generación de energía eléctrica producida alcanzó el 84% de la demanda”. Ahí, en la demanda, se sitúa uno de los pocos datos negativos que incluye el Balance 2020: la demanda de energía eléctrica en Extremadura en 2020 ha caído un 0,3%, mucho menos en todo caso de la media nacional: -5,54 %. La demanda per cápita se situó en la región en 4,65 megavatios hora por habitante, dato similar al de 2019.

Otros datos también destacables son los siguientes: la producción nuclear de electricidad cayó casi seis puntos y medio (-6,45%), debido a las paradas por recarga y a dos paradas no programadas causadas por problemas técnicos. En el otro plato de la balanza, las fuentes renovables incrementaron en 2020 su producción casi un treinta por ciento (+29,12%), con respecto al año anterior, alcanzando la cifra de 6.015 GWh, ampliamente superior como se dijo a la demanda total de la región (4.951 GWh). El enorme crecimiento de producción renovable se ha debido a varios factores, según la Agencia Extremeña de la Energía: el notable incremento de la producción solar fotovoltaica, cuyo parque de generación se ha más que duplicado con respecto al año anterior, debido a la puesta en marcha de 12 campos fotovoltaicos (1.494 megavatios, o +139% que en el año precedente).

Otros factores del crecimiento de la producción de electricidad en Extremadura en 2020 han sido, según el Balance, “el crecimiento en un 34,2% de generación hidroeléctrica, a consecuencia de que 2020 fue un año más lluvioso que el anterior, y, aunque con menor impacto, la subidas de un 27,67% en la producción de la generación eólica, hasta los 117 GWh, y de un 11,93 % en la térmica renovable, biomasa y biogás, hasta 261 GWh”. La termosolar -apunta Agenex- produjo un 13,6% menos al reducirse las horas de Sol con respecto al año precedente y no aumentar la potencia del parque de generación.

El horizonte renovable parece además totalmente despejado. El Gobierno regional ha firmado recientemente, con los agentes económicos y sociales, el denominado Plan Extremeño Integrado de Energía y Clima, cuyo objetivo es que “a finales de la presente década toda la energía producida en la región sea limpia y conseguir que la economía extremeña sea climáticamente neutra”, lo que debe conllevar la instalación de 11.060 megavatios adicionales de energía renovable en diez años.

De momento, en el año 2020, la fotovoltaica ha puesto en servicio en Extremadura 1.494 megavatios de nueva potencia y en el primer semestre de 2021 ya han entrado en operación otros 125 megas adicionales. Además, se encuentran en construcción actualmente 2.327 megavatios FV en 27 instalaciones y hay en tramitación otros 144 proyectos fotovoltaicos, con una potencia de 5.100 megavatios, de los que, según la Agencia Extremeña de la Energía, hasta 32, con una potencia de 761,41 megavatios, ya tienen las autorizaciones administrativas necesarias e irán entrando también en construcción.

Por su parte, las instalaciones extremeñas de autoconsumo crecieron en 2020 más de un 500% sobre el año anterior, y en lo que va de 2021 -informa la Agencia- se han autorizado 444 instalaciones, un 14% más que en todo 2020, que si se suman a las 35 que están en tramitación, darán “una potencia instalada cercana a los veinte megavatios, un 26% más que todo el año pasado”. Aquí, los datos clave del Balance 2020

Fuente: El Periódico de la Energía.