La subasta que trata por igual a los desiguales

//La subasta que trata por igual a los desiguales

La subasta que trata por igual a los desiguales

El Ministerio de Energía, que dirige Álvaro Nadal, ha difundido esta tarde un comunicado en el que insiste nuevamente en que la subasta de potencia renovable que tendrá lugar mañana “permitirá competir en igualdad de condiciones a las distintas tecnologías renovables”. En principio, la afirmación no es cierta, pues el Ministerio ha decidido introducir en la subasta una serie de factores “correctores” que desnaturalizan esa presunta neutralidad. Pero es que, en todo caso, el planteamiento -que la eólica, la fotovoltaica y la termosolar compitan en igualdad- es estúpido: es como poner a competir en el Estadio Olímpico de Roma, “en igualdad de condiciones”, a Usain Bolt, Pavarotti y Stephen Hawking.

 

“Tan injusto es tratar desigual a los iguales como igual a los desiguales”. Es una máxima. De la filosofía y del derecho. En realidad, es una máxima de la vida misma, un principio que las sociedades más desarrolladas, las más inteligentes, materializan de mil y un modo distintos. ¿Por ejemplo? Mediante la discriminación positiva. La presunta neutralidad de la subasta renovable que ha ideado el Ala Trump del Gobierno Rajoy obvia lo evidente: que algunas tecnologías renovables son gestionables y otras… no lo son. Por ejemplo, un promotor puede construir una central termosolar con tanques de almacenamiento de calor (tanques de sales que conservan el calor del Sol del día para liberarlo por la noche y generar con él electricidad a la luz de la luna), mientras que la gestionabilidad de un parque eólico está a años luz de ese horizonte.

 

Esa es una de las críticas que la asociación española de la industria solar termoeléctrica, Protermosolar, le ha hecho al Gobierno. El Ministerio de Nadal no distingue entre tecnologías renovables con capacidad de almacenamiento de electricidad, como es la termosolar, y tecnologías que carecen de esa capacidad (casos de la eólica y la fotovoltaica). Y esa no distinción convierte en no neutral a la subasta. El Ejecutivo dice que con su subasta busca el precio más barato de generación del kilovatio hora, pero no tiene en cuenta el valor de ese kilovatio. Y evidentemente vale mucho más un kilovatio gestionable, un kilovatio hora que puedo guardar y usar cuando quiero, que un kilovatio hora que debo emplear en el momento justo en que estoy produciéndolo porque resulta que no puedo almacenarlo. (Decía el sabio que solo el necio confunde valor y precio).

 

El director general de la Unión Española Fotovoltaica, José Donoso, señalaba hace unos días otra de las tretas (“desneutralizadoras”) del ministro Nadal. “En una subasta neutral -decía Donoso-, en una subasta como las que tradicionalmente se han convocado y se convocan en cualquier país del mundo… gana el que ofrece el precio más barato de producción de energía eléctrica”.

 

¿Qué ocurre sin embargo con la subasta “tecnológicamente neutra” del Gobierno?
Pues el director general de UNEF lo explica en estos términos: “en este caso sin embargo se han creado unas reglas del juego muy complejas (…) que favorecen de forma descarada a otra tecnología. ¿Qué reglas? Pues el Gobierno lo que hace es calcular el precio: yo les digo a ustedes cuál va a ser el coste de inversión en su planta, y les digo que los dos -eólicos y fotovoltaicos- van a tener el mismo: 1,2 millones de euros. Acto seguido, ustedes me tienen que ofertar una rebaja sobre ese coste de inversión. Supongamos que uno rebaja un 20% sobre ese precio. Otro rebaja un 30, y así, sucesivamente. ¿Qué ocurre? Pues que no gana el que ofrece un mayor descuento”.

 

Y no gana el que ofrece un mejor precio, según Donoso, porque el gobierno ha introducido un factor que desnaturaliza esa neutralidad. A saber: el Ejecutivo establece dos números que lo cambian todo: 3.000 y 2.367. Son las horas equivalentes de funcionamiento, horas que el Gobierno estima funcionarán al año los parques eólicos -3.000- y las instalaciones fotovoltaicas: 2.367. O sea, que, una vez que los participantes en la subasta han ofertado un descuento sobre el coste de inversión, el Gobierno aplica, en una fórmula que ha ideado para esta subasta, ese factor -que favorece ampliamente a la eólica (que se supone que va a generar mucha más energía limpia que la fotovoltaica a lo largo del año)- y lo cambia todo.

 

En caso de empate
La conclusión es que, aunque la fotovoltaica oferte un precio más bajo que la eólica, tras la aplicación de ese factor (horas equivalentes de funcionamiento) gana la eólica. Pero eso no es todo, según el director general de UNEF. Porque el Gobierno ha introducido otra regla: “en caso de empate, gana el que tenga más horas -explica Donoso-, y las horas son las que decide el gobierno, no las horas reales, sino las que decide el gobierno. Y como el gobierno dice que la eólica tiene 3.000…” (véase abajo Atlas Eólico de España).

Pero, para que funcione el truco, hace falta además otra regla. Y ahí entra el descuento máximo: “esta fórmula tiene un suelo, un descuento máximo que se puede ofertar. Y todo el mundo va a ir a ese descuento máximo, se va a producir un empate y ganará el que tiene más horas, y, como la que tiene más horas es, según el gobierno, la eólica… pues gana la eólica”. Por eso Donoso sostiene que no es cierto lo que dice el Gobierno, que serán adjudicados “aquellos proyectos que supongan un menor coste para el consumidor”.

 

Precio por kilovatio hora
“Si esta fuese como cualquier otra subasta del mundo, con un precio por kilovatio hora -decía la semana pasada Donoso en Canal Extremadura Radio-, hubiéramos tenido unos precios más bajos que los que vamos a obtener ahora”. ¿Perjudicados? Cabría presumir que los consumidores, que podrían pagar menos por kilovatio hora, pero que previsiblemente no van a hacerlo. ¿Beneficiario principal? Unesa (la Asociación Española de la Industria Eléctrica), que reúne a las cinco grandes (lo que se conoce por el oligopolio eléctrico): Endesa (que controla Enel Green Power España), Iberdrola, Gas Natural Fenosa, EDP y Viesgo. Esas empresas están detrás de más de 10.000 de los 23.000 megavatios eólicos que hay hoy en España y podrían ser, presumiblemente, las más directamente beneficiadas por los artificios contables del ministro Nadal, pues seguramente participarán en la subasta y, en caso de empate…

 

Así es la subasta neutral del Gobierno Rajoy. En su comunicado, el Ministerio insistía hoy en que su objetivo es garantizar que la subasta la ganen las instalaciones “más baratas para todos los consumidores”. El Ministerio difunde machacón ese discurso, pero obvia deliberadamente lo evidente: hay tecnologías renovables gestionables, que no necesitan respaldo, y otras que sí lo necesitan. ¿Podría respaldar una termosolar a una fotovoltaica? Sí. Es más: es lo deseable si el horizonte es el 100% renovable. Sin embargo, si no respaldamos con tecnologías renovables… pues con algo habrá que respaldar: ¿nuclear? ¿Gas? ¿Es ese el objetivo del Ejecutivo Rajoy? ¿Darle sentido a nuestro viejo parque termonuclear; al sobredimensionado parque térmico de gas?

 

Doble inversión
El presidente de Protermosolar, Luis Crespo, sostenía hace unas semanas que “la planificación de nueva capacidad renovable en España debe incluir, incuestionablemente, potencia gestionable, como la termosolar, que proporcione respaldo a las tecnologías fluyentes, como la eólica o la fotovoltaica”. Según Crespo, que es también presidente de la asociación europea termosolar (Estela), “las centrales termosolares son hoy en día competitivas frente a la doble inversión que supondría centrales fluyentes respaldadas con nuevos ciclos combinados cuando concluya la vida operativa de los actuales”.

En la misma línea se expresaban el pasado mes de noviembre trece destacados actores del sector: asociaciones como Anpier, organizaciones ecologistas como Greenpeace, Amigos de la Tierra o WWF, la Fundación Renovables, y la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético, entre otros. Lo hacían a través de un manifiesto en el que señalan que consideran necesario realizar “subastas tecnológicas específicas“. Ello, con un triple objetivo: garantizar el cumplimiento de los objetivos energéticos que tiene España; ayudar al desarrollo de tecnologías (de generación de electricidad limpia) que no han alcanzado aún la madurez; e incorporar al sistema tecnologías en función de su capacidad de gestionabilidad.

Da lo mismo. Enrocado en su discurso, el Ministerio de Energía ha difundido hace apenas unas horas un comunicado en el que insiste por enésima vez, como si la repetición volviese cierta la aseveración, que “la subasta será tecnológicamente neutra, permitiendo a las distintas tecnologías renovables competir en igualdad de condiciones. La subasta se llevará a cabo mediante un mecanismo competitivo, de manera que resultarán adjudicadas aquellos proyectos que supongan un menor coste para el consumidor”. El proceso de adjudicación se realizará -continúa Energía- mediante el método de sobre cerrado con sistema marginal. Se atenderán las ofertas que presenten la mayor reducción en la inversión inicial respecto a los parámetros fijados como referencia en cada tipo de instalación. La potencia adjudicada, una vez que se presenten las garantías económicas, será inscrita en el registro de régimen retributivo específico en estado de preasignación.

Oscurantismo
La Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA) también ha sido muy crítica con la subasta, a la que ha acusado de oscura e innecesariamente compleja. Hace unos días, difundió un comunicado en el que explicaba que “la subasta de 2017 se compone de cuatro textos que han hecho complicado su seguimiento” (los textos son el Real Decreto 359, la Orden ETU/315 y las Resoluciones 4094 y 4095). “Si el Ministerio opta por valorar únicamente el precio de la energía -apuntaba APPA-, debería hacerlo de una manera más sencilla. La subasta realiza una compleja valoración de la inversión realizada, las horas previstas de producción y la potencia, algo que complica de forma innecesaria el proceso”.

El presidente de APPA, José Miguel Villarig, reflexionaba hace unos días en estos términos: “este mecanismo tan complejo responde, de nuevo, a la improvisación a la que tristemente nos hemos acostumbrado en el sector renovable (…). Escoger el precio como principal variable es potestad del legislador pero no se entiende cuál es la razón de complicar toda la subasta sin necesidad”.

La entidad administradora de la subasta será el Operador Español del Mercado Eléctrico (OMIE) mientras que el organismo que ejercerá de supervisor será la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).

Fuente: http://www.energias-renovables.com/

Antonio Barrero F.

http://www.energias-renovables.com/panorama/la-subasta-del-economista-nadal-trata-por-20170516?utm_campaign=newsletterERSolar&utm_medium=boletinClick&utm_source=Bolet%C3%ADn+Solar+2017-05-17

2017-05-18T09:13:00+00:00 18, Mayo, 2017|